Publicado por Gian Paolo Guedez | 0 comentarios

Soñar con mi Padre




Si la madre es identificada simbólicamente por su capacidad de transmitir ternura y protección, el padre es, en este sentido, su opuesto complementario. La figura paterna simboliza la ley, las prohibiciones, aquello que se impone como límite para frenar la libertad absoluta y el imperio de los instintos. 


La aparición de su imagen en alguno de nuestros sueños suele por ello remitir a todo lo que implique ley y tradición: generaciones anteriores, mundo de la enseñanza y ámbito profesional, etc. Por esta razón, suelen ser comunes los sueños en los que se presenta la imagen paterna y la pelea o discusión con él durante la adolescencia y en la primera juventud, ya que esta situación onírica revela la lucha interna que se está entablando en el alma adolescente entre los objetivos que le imponen los adultos de continuar sus estudios y comenzar a llevar una vida responsable y sus propios impulsos. 

Por el contrario, la aparición de nuestro padre en los sueños una vez que nos encontramos transitando la edad adulta, revela que hemos comenzado a adoptar interiormente estos principios de responsabilidad y madurez. Si en nuestro sueño la figura del padre se presenta en una actitud muy severa esto delata claramente que en el período en el cual se produce el sueño nos sentimos profundamente culpables por alguna razón: nuestro padre se hace presente, entonces, en nuestros sueños como una suerte de conciencia que nos acusa. 

Si, en cambio, lo soñamos con una expresión benévola, esto indica que estamos pasando por un período de nuestra vida donde nos encontramos altamente satisfechos en todos los aspectos. Sí en plena edad adulta, se repite con excesiva frecuencia la imagen paterna en nuestros sueños, esto delata problemas de conciencia, posiblemente culpas por haber cometido una acción reprobable.

La imagen del padre, asociada con la del principio masculino, corresponde a lo consciente, en contraposición a la imagen materna, que está vinculada con lo femenino e inconsciente  Representada simbólicamente por los elementos Aire y Fuego, se relaciona con el mundo de las exigencias y prohibiciones que ponen obstáculos al libre desarrollo de los instintos.